Transcurrido un mes del gran desastre producido por la propagación del virus altamente contagioso del Covid-19, los colombianos vamos despertando impotentes a la terrible realidad de la mayor transformación que se desencadena para la humanidad en dos mil años de cristianismo.

          Privados del consuelo de los sacramentos y con nuestras Iglesias cerradas, vamos recibiendo con resignación medidas draconianas para hacer frente a esta calamidad pública de proporciones apocalípticas, cuya aplicación no previó suficientemente los efectos desastrosos para la economía, la sociedad y las temidas transformaciones políticas.

          Este temor se reafirma por la presencia de una izquierda irresponsable que aprovechará la ocasión para desestabilizar el país con la intención de tomarse el poder.

          Indicios de que la China comunista podría haber manipulado el virus y no activase oportunamente los protocolos para controlar su propagación, con la complicidad inocultable de la Organización Mundial de la Salud, crea un conflicto internacional del que falta poco para que se escuchen ruidos de sables.

          Estos indicios plantean la existencia de una agenda ideológica de gran envergadura para imponer un mundo más “igualitario”, “ecológico” y “post industrial”. (1)

       Corroboran esta sospecha el ruido de un concierto de voces que proclaman que “el mundo ya no será el mismo”.

          Según estas voces, el “nuevo mundo” no consistiría en restablecer el orden corrigiendo los errores del pasado, inspirados en la ley natural y en los principios de la sociedad orgánica,

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Se torna cada vez más común ver calles desoladas a causa del aislamiento. Foto: GETTY IMAGES

Sino en un mundo utópico de los ecologistas e indigenistas más radicales, o aquel soñado por los corifeos de un gobierno mundial, primero sanitario, después ecológico y finalmente político con clara inspiración filosófica y religiosa.

sino en un mundo utópico de los ecologistas e indigenistas más radicales, o aquel soñado por los corifeos de un gobierno mundial, primero sanitario, después ecológico y finalmente político con clara inspiración filosófica y religiosa.

El verdadero concepto de bien común

         En nombre del “bien común”, la preocupación por la salud física de los hombres monopolizó la discusión pública.

         Una visión puramente histórica y materialista viene acabando por transformar el bien común en simple bienestar económico, destituyéndolo de toda finalidad trascendente, al margen, por lo tanto, de su más profunda razón de ser.

         El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, al definir su concepto verdadero, privilegia su dimensión social y comunitaria del bien moral sobre su sentido utilitario y “laico” (2) (164).

         Instruye que tiene valor solamente en referencia a obtener los fines últimos de la persona y al bien común de la sociedad: Dios y su dimensión trascendente.

         Toda preocupación por la salud física, si no es armonizada con las demás necesidades trascendentes y subordinadas al bien moral, acabaría por negar el propio “bien común” (2) (170).

Cerrar las iglesias esconde una persecución religiosa.

          Por lo anterior deducimos que cerrar las Iglesias precisamente en este momento, impidiendo a los fieles el acceso a los sacramentos es negar el bien común en su sentido principal, que es el espiritual.

          El ministerio religioso es de evidente utilidad pública. Las iglesias deben quedar abiertas, el culto y la administración de los sacramentos no pueden ser impedidos, con tal, naturalmente, de que se respeten las normas prudenciales para evitar el contagio.

         Los sacerdotes deben tener pleno derecho de circulación, así como lo tienen los miembros del sector salud y los agentes del orden, para que puedan atender a los fieles, especialmente a los moribundos, en los hospitales o en las residencias.

          Jurídicamente, no puede el Ejecutivo impedir la libertad de culto consagrada en la Constitución, tan solo condicionarlas a las normas de salud y prudencia razonables. Cabe a la Iglesia, tener la última palabra en esa materia.

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Cristianos rezan fuera de la iglesia del Santo Sepulcro cerrada a causa de la epidemia. Foto:AFP

          El respeto a las prácticas religiosas se torna mucho más necesario hoy, cuando se sabe que el sistema inmunológico de las personas, particularmente de los ancianos y de los enfermos graves, se debilita con el pánico, la depresión psicológica y la postración. La privación de la asistencia espiritual deja una repercusión negativa en la salud pública.

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Mons. Carlo María Viaganó, Ex nuncio Apostólico en Washington

          Sobre esto, se pronunció recientemente Monseñor Carlo María Viganò, ex Nuncio en Washington: “Yo comprendo y comparto preocupaciones fundamentales de seguridad y protección que las autoridades exigen por la salud pública. Así como ellos tienen derecho a adoptar las medidas para las cuestiones que afecten nuestro cuerpo, así las autoridades de la Iglesia tienen el derecho y el deber de preocuparse por la salud de las almas. Ellas no pueden negar a los fieles el alimento espiritual que reciben en la Eucaristía, sin hablar del sacramento de la confesión, de la Misa, etc.”.

          Traicionan su sagrada misión los pastores que no sólo se doblan sin protestar delante de la violación del derecho natural y constitucional de la libertad de practicar la religión; peor aún, si se adelantan a las autoridades aplicando reglas sanitarias más rigurosas de las que el propio poder público indicó.

Traicionan su sagrada misión los pastores que no sólo se doblan sin protestar delante de la violación del derecho natural y constitucional de la libertad de practicar la religión; peor aún, si se adelantan a las autoridades aplicando reglas sanitarias más rigurosas de las que el propio poder público indicó.

El Fantasma de la peste, el hambre y la guerra se cierne sobre el mundo

          Los graves pronósticos de organismos financieros mundiales, tales como el FMI y el Banco Mundial, apuntan a la peor recesión en 90 años y a una caída en los volúmenes de comercio que amenazan hacer colapsar las principales bolsas de valores. (3)

Si esto sucediere, se detendría el engranaje mundial “producción, distribución y consumo” dando fin a la globalización.

          Sin recursos, los Estados no podrán sustentar eventuales picos de la pandemia que se saldría de control, mientras el hambre será inevitable en continentes enteros.

Por una sucesión de causas y efectos, esa crisis alimentará explosiones sociales internas y conflictos bélicos entre naciones.

Consecuencias nefastas para nuestra Patria

Si la economía mundial colapsa, la Nación no podrá soportar el embate.

          De hecho, el aislamiento social extendido con el inevitable cierre de la industria y el comercio, el control de precios y la congelación de los cánones de arrendamiento son algunas de las medidas tomadas en los 72 decretos legislativos dispuestos en el marco del Estado de Emergencia decretado para contener el virus sin haber sido previstas las consecuencias económicas, sociales y políticas.

          Los indicadores económicos apuntan a un descalabro de la economía, mientras las empresas pierden el flujo de caja para pagar a sus empleados, de las que sólo el 3,2% operan completamente. (4)

          Una población impedida de trabajar por su aislamiento forzado, frente a niveles históricos de desempleo y el posible brote del mercado negro, que vendría si las medidas de control de precios y la congelación de los cánones de arrendamientos permaneciesen por más tiempo, quedaría a merced del hambre que acentuará, a su vez, la inquietud en la población.

          Es de temer, acto seguido, que el Legislativo y Poder judicial legitimen las causas de la temida inestabilidad en nombre de la aplicación cuestionable de los derechos humanos.

          Un enardecimiento de las multitudes – como lo describe Gustave Le Bon al estudiar la psicología de las masas – puede ser la chispa esperada por una izquierda irresponsable como la nuestra, para desestabilizar el País y forzar un régimen de transición. (5)

El Poder Ejecutivo debe armonizar los intereses en conflicto en nombre del bien común

          El combate al coronavirus, en la medida que tenga implicaciones sociales, políticas, económicas y hasta religiosas (como es el cierre de las iglesias) no es sólo asunto de salud pública porque su impacto va más allá de la salud física e inmediata de los colombianos.

          Cabe, por lo tanto, únicamente al Poder Ejecutivo armonizar los intereses en conflicto. Los organismos internacionales, los especialistas de salud, los lobbies ideológicos, ni siquiera el Poder Legislativo ni el Judicial deben intervenir.

          La armonía de varios intereses, en los que la salud es uno, pero no un valor supremo ni un derecho absoluto que desplace el bien moral o que pueda colocar en riesgo la existencia y el futuro de la Nación.

          El Gobierno tiene la tarea específica de armonizar con justicia los varios intereses sectoriales, conciliando los bienes particulares de grupos e individuos.  (169)

          Por encima de los intereses sectoriales está el bien común del País. Se debe, por lo tanto, buscar un equilibrio entre las exigencias para el combate a la epidemia y las necesarias para la vida colectiva, que no puede ser severamente amenazadas por decisiones provocadas por el pánico.

Se debe, por lo tanto, buscar un equilibrio entre las exigencias para el combate a la epidemia y las necesarias para la vida colectiva, que no puede ser severamente amenazada por decisiones provocadas por el pánico.

Las limitaciones de las libertades públicas y de los derechos individuales deben ser pasajeras

El pasado 17 de marzo, el Gobierno Nacional expidió el decreto 417, mediante el cual declaró el estado de emergencia en todo el territorio nacional por el término de treinta días que finalmente no fue postergado. Foto: Presidencia

          La sensata decisión del presidente Iván Duque de no postergar más el estado de Emergencia, debe llevar al desmonte gradual de las limitaciones impuestas a las libertades públicas y los derechos individuales. Igualmente, no se debe prestar oídos a las voces que defienden los mecanismos internacionales de control para el combate eficaz del coronavirus.

          Antes bien, se debe permitir a la sociedad civil y todas las sociedades intermedias y, cuando fuere necesario limitarlos, se les debe indemnizar justa y oportunamente por los daños causados. De esa manera se protege el tejido social y la dignidad de las personas (185).

El modelo chino y la “Dictadura del Pensamiento Único”

          Las crecientes denuncias y nuevas investigaciones sobre la negligencia de la China comunista para detener oportunamente la pandemia, así como la complicidad de la Organización Mundial de la Salud para esconder esta responsabilidad, hacen sospechar la existencia de una agenda ideológica como pretexto del control de la pandemia.

       De hecho, la China buscó transformarse sorpresivamente de villana en heroína, por el despliegue de una maniobra publicitaria y diplomática de ayuda.

          Esta “Diplomacia de las Mascarillas”, predispone a muchos gobiernos a ignorar el comunismo chino, la violación sistemática a los derechos individuales de una población reducida al trabajo esclavo, mientras que reciban ayuda para paliar la pandemia.

      De hecho, la China buscó transformarse sorpresivamente de villana en heroína, por el despliegue de una maniobra publicitaria y diplomática de ayuda.

          Transformada, de pronto, en país modelo para contener el virus y su capacidad de control social a través de técnicas digitales de rastreo y reconocimiento facial, la gran mayoría de las personas no alcanzan a percibir el enorme peligro que significa el imperio ideológico rojo.

          Nada de más útil y brutal por el hecho de ser contrario a las libertades individuales que se acepte el uso de la tecnología usada por China para oprimir a su población, ahora para rastrear y contener el virus.

          Por otra parte, La Organización Mundial de la Salud, cuyo director, el ex guerrillero comunista etíope, Tedros Adhanom Ghebreyesus, viene ejerciendo gran influencia para imponer programas de control de la población. Los medios informativos ayudan a la OMS mediante la inducción de pánico en la población mundial.

          Por último, la promoción de la utopía de un Nuevo Orden Mundial por parte de los organismos internacionales y personas ícono como Bill Gates revelan que es ésta la agenda ideológica preparada.

Tedros Adhanom Ghebreyesus

Se está gestando un nuevo modelo de sociedad interconectada, globalizada, socializada en un Estado fuerte cada vez más igualitario y dominante.

          Se está gestando un nuevo modelo de sociedad interconectada, globalizada, socializada en un Estado fuerte cada vez más igualitario y dominante.

          ¡Qué paradójico!, esos organismos internacionales, corrientes ideológicas y mediáticas, supuestos promotores del sacrificio de víctimas inocentes por el aborto y la eutanasia, se levantan ahora apasionados defensores de la vida como valor único.

          A su vez, los promotores de la Teología de la Liberación y de la ecología radical pretenden ir más allá defendiendo la disposición de la civilización actual para la vida tribal.

        A su vez, los promotores de la Teología de la Liberación y de la ecología radical pretenden ir más allá defendiendo la disposición de la civilización actual para la vida tribal.

Transbordo Ideológico Inadvertido

Un mundo, aún ingenuo, puede ser víctima de una vasta manipulación ideológica.

Cobra especial actualidad la obra escrita por el en 1965, “Transbordo Ideológico Inadvertido”.

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Edición colombiana del libro transbordo ideológico inadvertido y diálogo por el Prof. Plinio Correa de Oliveira

          En esta obra, el ilustre pensador y líder católico describe la maniobra a través de la cual se puede llevar inadvertidamente a una población entera a cambiar su modo de ver determinada realidad.

          El pánico creado, los números asustadores de muertes y la persecución a cualquier opinión divergente es una manera de cambiar la sociedad en que vivimos bajo pretexto de ser asunto de salud pública.

         Bajo el expresivo título “El confinamiento: ¿un remedio peor que la enfermedad?” el reputado editorialista de “Le Figaro”, Renaud Girard, especializado en geopolítica, escribió el día 6 de abril:

      “Las muertes causadas por el Covid-19 excederán las cien mil personas. Eso acarreará el sufrimiento de centenas de millares de familias, lo que es obviamente muy triste. Pero es preciso que la sensatez prevalezca. Mucho antes de la aparición del Sars-CoV-2, las enfermedades pulmonares obstructivas clásicas ya estaban matando mucho. En el 2016, según la OMS, ellas interrumpieron tres millones de vidas. Sin embargo, en ese año la economía del planeta no paró.

          “Los accidentes de tránsito mataron en el año pasado más de un millón de personas en todo el mundo. Sin embargo, no prohibimos la circulación. Felizmente, el número de muertes en las carreteras fue disminuido por medio de acciones direccionadas (…) Contra el Covid-19 también deben ser utilizadas acciones direccionadas (rastreamiento en masa, aislamiento y atención de personas infectadas, equipar los hospitales con respiradores, etc.), mientras se espera el desarrollo de una vacuna.

          Sin embargo, la mortalidad mundial podría aumentar mucho debido a la desorganización del mundo causada por un confinamiento general prolongado. El remedio puede ser peor que la enfermedad. Las recesiones económicas disminuyen la expectativa de vida. (…)

          “Con el Covid-19, generalmente es la reacción exagerada del sistema inmunológico que acaba por matar al paciente. ¡No reproduzcamos ese error de la naturaleza en la geopolítica! Vamos a mantener la calma y abstenernos de medidas políticas radicales, que son peligrosas para el futuro mediano de todo nuestro planeta”

Prof. Plinio Correa de Oliveira, gran pensador y católico ilustre

El camino que Colombia debe tomar en la presente disyuntiva

          La gestación de un nuevo modelo de sociedad interconectada, globalizada, socializada; la disposición de nuestra civilización para la vida tribal; la recesión mundial y nacional; el enardecimiento de las multitudes que degenere en una explosión social, las tensiones mundiales que amenazan transformarse en conflicto bélico y detonante de la persecución religiosa. En suma: La peste, el hambre y la guerra llegaron para quedarse.

          En esta coyuntura, lejos de las visiones ateas y pragmáticas, debemos preguntarnos si está en la sabiduría de Dios permitir la pandemia como castigo. Consideremos si está en su Providencia divina corregir nuestros vicios y pecados, como un Buen Padre que no quiere que sus hijos se pierdan eternamente.

La gestación de un nuevo modelo de sociedad interconectada, globalizada, socializada; la disposición de nuestra civilización para la vida tribal; la recesión mundial y nacional; el enardecimiento de las multitudes que degenere en una explosión social, las tensiones mundiales que amenazan transformarse en conflicto bélico y detonante de la persecución religiosa. En suma: La peste, el hambre y la guerra llegaron para quedarse.

          ¡Cuántas leyes contrarias a la Ley de Dios se acumulan!, ¡cuántas blasfemias públicas amparadas por ese inicuo ordenamiento legal!, ¡cuántas víctimas inocentes sacrificadas por el aborto despenalizado!, ¡cuánta descomposición de las costumbres por la aceptación del pseudo matrimonio entre personas del mismo sexo, de las uniones libres, del divorcio!, ¡cuánta corrupción de los niños por la Ideología de Género! ¿Cuánta incitación a la envidia, al robo y a la lucha de clases! ¡Cuánto materialismo y ateísmo prácticos! Sobre todo ¡qué inmensa deserción de los pastores que no orientaron debidamente a su rebaño!

Con medidas prudentes de aislamiento social e higiene no destruiremos el coronavirus. Es indispensable que, por medio de la Santísima Virgen, pidamos el socorro de Dios con el debido arrepentimiento y conversión, no solo individual, sino como Nación consagrada al Sagrado Corazón de Jesús.

         Con medidas prudentes de aislamiento social e higiene no destruiremos el coronavirus. Es indispensable que, por medio de la Santísima Virgen, pidamos el socorro de Dios con el debido arrepentimiento y conversión, no solo individual, sino como Nación consagrada al Sagrado Corazón de Jesús.

           Para restablecer el orden, inspirados en la ley natural y en los principios de la sociedad orgánica, debemos rechazar las ofertas engañadoras de un utópico Nuevo Orden Mundial, antítesis de la Cristiandad, así  como la disposición de la nuestra civilización para la vida tribal. Restaurando la Civilización Cristiana, con la ayuda de la omnipotencia suplicante de la Santísima Virgen, es que haremos posible el triunfo prometido en Fátima: ¡Por fin Mi Inmaculado Corazón triunfará!

Centro Cultural Cruzada

Centro Cultural Cruzada

Medellín, 18 de abril de 2020

 

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7 thoughts on “¡Alerta!: El futuro de la Civilización Cristiana en Colombia está amenazado por un virus

  1. Muy buen manifiesto, es evidente la existencia de una agenda anticristiana en el curso de los acontecimientos con la epidemia. Por eso, debemos recurrir a Dios y no dilatar nuestra conversión porque vendrán tiempos más tormentosos.

  2. Me gustó mucho. Es verdad necesitamos tener más fe.tener respeto. Por la vida por la palabra. De nuestro señor Jesucristo de la mano de nuestra señora de Fátima.

  3. MUY interesante y acertado.debemos como católicos ,ahora más que nunca reafirmar nuestra fe , orar más intensamente. Y defender nuestro amor a DIOS Y A NUESTRA MADRE MARÍA SANTÍSIMA. Son la Salvación de la humanidad. Así participaremos como verdaderos católicos estando activos en el servicio al hermano obrando como DIOS nos enseña.

  4. Dios es unico, onnipotente…. por encima de el no pasara nada ni nadie….Asisea el magnate mas grande de este universo …..menos miedo mas fe’!!!!!!!!

  5. Pocas veces he visto algo tan aplomado y sobre todo, tan lleno fe como este comunicado.
    Dios nos proteja en medio de esta maniobra anticristiana. UT ADVENIAT REGNUM CHRISTI, ADVENIAT REGNUM MARIAE.

  6. Que gran mentira, lo único que les preocupa es no poder recibir el dinero que los tontos creyentes, de sus palabras no han podido llevar, por estar en casa cuidando de su salud y no de su bolsillo

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