Crece oposición al acuerdo Vaticano-Pekín

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La perspectiva de una atenuación de la lucha antirreligiosa es el gran argumento (insuficiente a nuestro entender) de los entusiastas de la distensión vaticana. La experiencia muestra que tal ostpolitik no alcanza este resultado, y favorece sólo a la parte comunista.

Una declaración insólita

 

Uno de esos entusiastas de la distensión con el comunismo es Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de la Pontificia Academia para las Ciencias, quien declaró a su regreso de China:

“En este momento, los que mejor realizan la doctrina social de la Iglesia son los chinos”.

Una frase insólita, menos en boca de un alto funcionario vaticano. Pero hoy es una realidad. La pronunció, convencido, cuando visitó Pekín por primera vez. Regresó a Roma entusiasmado. 

Los comunistas están satisfechos con el acuerdo

Las continuas violaciones a los derechos humanos perpetradas por el régimen comunista de Pekín están generando una gran reacción contraria a la renovación del acuerdo entre el Vaticano y Pekín, aún inédito, firmado en setiembre de 2018.

El periódico Global Times del Partido Comunista Chino informó que el Vaticano estaba decidido a renovar el pacto Vaticano-China de 2018. Las negociaciones en curso son “una prueba de que el acuerdo marco ha funcionado bien durante los dos últimos años”. Esto contribuiría a “llevar las relaciones bilaterales al siguiente nivel”, informó el diario.

La persecución religiosa

Numerosos testimonios señalan que el partido comunista chino ha venido clausurando iglesias, interrumpiendo celebraciones eucarísticas en casas particulares, suprimiendo los cursos de catecismo, removiendo de cruces y censurando de las publicaciones.

Esta situación afecta en primer lugar a la Iglesia católica, llamada de “clandestina” porque no acepta la dependencia religiosa del gobierno comunista chino.

La Sociedad Internacional de Derechos Humanos con sede en Frankfurt ha declarado en un reciente comunicado que dicho acuerdo

“ha dañado gravemente la reputación internacional de la Iglesia y ha provocado un conflicto dentro de la Iglesia. Los católicos de China siguen bajo una fuerte presión a pesar del pacto”, que hasta el momento se mantiene en secreto.

Acuerdo que favorece al régimen comunista

Este pacto no solo ayudó a allanar el camino para que el régimen tomara el control total sobre los católicos chinos, sino que también significó alejarse de todos aquellos que estaban siendo perseguidos por su religión en China.

El silencio del Vaticano con respecto a las violaciones de derechos humanos de China también es condenado,

“Precisamente porque el Vaticano ha establecido una asociación contractual con el liderazgo comunista de China, ya no debe permanecer en silencio sobre la violación de la libertad religiosa y los derechos humanos”.

La gente de todo el mundo espera que el Vaticano defienda a las víctimas de tal persecución.

Un genocidio

Existe un llamado global para una investigación y rendición de cuentas por la detención masiva de uigures y otras minorías musulmanas en China en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang (XUAR).

La declaración dice:

“Al menos un millón de uigures y otros musulmanes en China están encarcelados en campos de concentración, donde enfrentan el hambre, la tortura, el asesinato, la violencia sexual, el trabajo esclavo y la extracción forzada de órganos”.

Los líderes dicen que una campaña de esterilización forzada y prevención de nacimientos, dirigida al menos al 80 por ciento de las mujeres uigures en edad fértil en las cuatro prefecturas pobladas por uigures, podría elevar la opresión, “al nivel de genocidio”.

Dicen que

“apoyan a los uigures y también a los budistas tibetanos, a los practicantes de Falun Gong y a los cristianos de toda China que se enfrentan a la peor represión contra la libertad de religión o creencias desde la Revolución Cultural”.

Pekín describe la red de campos, que suponen una internación de tres años, como “centros vocacionales” voluntarios destinados a enseñar habilidades laborales y alejar a los uigures del extremismo islámico.

Sin embargo, la existencia de los campos de internamiento, que se cree que han albergado hasta 1,8 millones de personas, “pone en tela de juicio muy seriamente la voluntad de la comunidad internacional de defender los derechos humanos universales para todos”, decía la carta pública.

Fuente: The Tablet


 

Nota 1:

En 1972, ante constante aproximación del Vaticano con los gobiernos comunistas, Plinio Corrêa de Oliveira publicó, junto con las TFP, un manifiesto dirigido al Papa Pablo VI en el que afirmaba el derecho y el deber de resistir a la orientación diplomática del Vaticano, en la medida en que difería del enfoque tradicional de la Iglesia hacia el comunismo. 

Esta resistencia se hizo en el espíritu con que San Pablo “resistió” frente a San Pedro (cf. Gal. 2,11).

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