El Gran Reseteo: los globalistas quieren resetear la economía post-COVID

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Lo llaman «el Gran Reseteo». Quieren «reimaginar» el mundo empezando por la economía, aprovechando para ello el abanico de oportunidades que ofrece la pandemia del COVID-19. Están implicados todos los «grandes» de las finanzas y la política internacional.

Jeanne Smits

«Nada volverá a ser como antes»: ¿cuántas veces lo hemos oído decir en el ápice de la pandemia de COVID-19? El mundo «post-COVID», ha afirmado el establishment político-mediático, debería encontrar una «nueva normalidad». Y es lo que de verdad está ocurriendo: los viajes fáciles, las cálidas relaciones interpersonales, los grandes encuentros, las libertades individuales e incluso los simples apretones de manos parecen haber sido sustituidos por el distanciamiento social a largo plazo, a reglas difíciles y a una vigilancia potencialmente drástica. Pero esta es solo una parte de la imagen. El World Economic Forum –el de los famosos encuentros globales en Davos–, en colaboración con el príncipe Carlos de Inglaterra y el Fondo Monetario Internacional, ha lanzado una iniciativa que revela desde ya algunos objetivos, cuya realización la facilita el gran miedo al coronavirus chino. Bautizada The Great Reset (el Gran Reseteo), esta iniciativa intentará «reconstruir» el sistema económico y social global para hacerlo más «sostenible».

Este cambio total es presentado como necesario a causa del derrumbe de la economía mundial, consecuencia a su vez del confinamiento general. En un breve vídeo en YouTube, sus promotores presentan la idea, que ha recibido el apoyo total del secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, expresidente de la Internacional socialista de 1999 a 2005.

 

«El Gran Reseteo»: una hazaña fundamentalmente revolucionaria

Técnicamente, un reseteo es un reinicio: en el lenguaje informático, la palabra significa borrar todo el software y los datos de un disco duro para reformatearlo a fin de un nuevo inicio. Aplicado a la actividad humana, el reseteo, el reinicio, significa de manera muy precisa una revolución: una vuelta a los orígenes, una transformación profunda de todo lo que ha sido, se hacía y se pensaba comúnmente hasta ahora. «¡Hacer tabla rasa del pasado!».

Hace decenios que el World Economic Forum, fundado por el profesor Klaus Schwab en 1971, reúne cada año a jefes de Estado, millonarios y grandes líderes empresariales para reflexionar sobre cuestiones económicas y de «gobierno», como se suele decir. Se trata de trabajar para alcanzar un objetivo común: la extensión del libre comercio mundial, la institución de reglas mundiales comunes para, así, sustituir el proceso de toma de decisiones soberano a nivel de las naciones o, incluso, la promoción de la no discriminación «para transformar las economías y las sociedades», como afirman los propios organizadores de los encuentros de Davos.

 

El World Economic Forum organiza el gobierno global en Davos

Durante mucho tiempo, los encuentros anuales de Davos se desarrollaron de manera muy discreta, por no decir secreta. Esto ha ido cambiando lentamente, puesto que los objetivos del World Economic Forum han entrado en los usos políticos y mediáticos: la agenda y la lista de los participantes de los encuentros principales, algunos de los cuales regionales, que se llevan a cabo en otros periodos del año, sobre todo en China, están ahora disponibles online, aunque se dice que muchos debates y toma de decisiones tienen lugar fuera de las conferencia y las reuniones que se transmiten por internet. La edición de 2021, dedicada al «gran reinicio», promete ser muy distinta. Si bien habrá una reunión física en el lugar habitual, la estación de esquí suiza de Davos (nadie entra en Davos cuando está en acto el Forum sin una invitación oficial), esta vez se organizará una participación online mundial para un fórum virtual que reunirá a muchos «propietarios de acciones» a nivel internacional (los «accionistas» de los que hablaremos más adelante) y, en particular, los jóvenes. Se dice que estos ya tienen una voz decisiva para el mundo futuro. Todo esto huele a «dinámicas de grupo» a toda velocidad.

 

Los diálogos del gran reseteo económico y planetario

En los meses que aún quedan hasta el encuentro de Davos en enero, los preparativos para el evento se han programado a través de los «Diálogos del Gran Reseteo» («The Great Reset Dialogues»). «Una serie de encuentros virtuales por internet que prometen ser muy interesantes, desde el momento que nos permitirá saber de manera más concreta cómo los globalistas del World Economic Forum quieren remodelar el futuro”.

Y verdaderamente son globalistas, puesto que es así como se presentan los promotores de la iniciativa. Basta un ejemplo: el primer ministro etíope Abiy Ahmed, que ha participado en la primera presentación púbica de la iniciativa bajo la égida del World Economic Forum, ha dicho: «Considero que esta dolorosa pandemia global es un desafío complejo y en evolución. En un mundo conectado e interdependiente, un desafío complejo y variable no puede ser afrontado por cada país de manera individual; hay que hacerlo a través de una acción colectiva y una cooperación global«.

 

Economía verde, descarbonización, lucha contra la desigualdad: el Gran Reseteo está ya listo

Esto corresponde perfectamente al deseo de Antonio Guterres de ver el 10% del PIB del planeta utilizado a nivel internacional para responder a las recaídas económicas y sanitarias de la pandemia de COVID-19 con soluciones «globales», a fin de un renacimiento de la sociedad, como afirma él mismo.

Pensándolo bien, por lo que sabemos de la iniciativa «Gran Reseteo» del World Economic Forum, nacida de la plataforma de acción COVID del mismo fórum, parecería que las cartas ya están echadas. «Economía verde», «descarbonización», «lucha contra la desigualdad», «capitalismo de los accionistas» («stakeholder capitalism»), objetivos de desarrollo sostenible (los SDG de las Naciones Unidas para el 2030), son términos recurrentes en la literatura del Foro de Davos que presenta la iniciativa. Ninguno de estos términos es nuevo u original; de hecho, lo único que ha cambiado la situación es la pandemia (y el confinamiento que ha originado), utilizada ahora como motor para el cambio. En este caso, no es la enfermedad la que se utiliza como resorte, sino el derrumbe económico global que la ha acompañado «gracias» al confinamiento.

En lo que atañe al Reseteo mismo, ya se hablaba de él antes de que el coronavirus chino saliera de Wuhan. El 30 de diciembre de 2019, por ejemplo, el Financial Times había publicado una presentación en YouTube titulada: «Por qué el capitalismo debe ser reseteado en 2020». El tema era el «capitalismo de los accionistas», en base al cual «las decisiones de una empresa respecto a las personas, el planeta y la innovación –incluido el modo cómo protege y aplica el valor añadido de sus datos– debe ocupar más espacio en las decisiones de asignación del capital» (es la descripción proporcionada por el sitio internet weforum.org).

Pero ahora es el COVID-19 el que hace posible que se precipite esta revolución.

 

Príncipe Carlos: «Una ocasión de oro»

Presentando la Iniciativa Gran Reseteo, de la que es uno de los promotores principales, el príncipe Carlos de Inglaterra parecía incluso bastante satisfecho por la situación: «Tenemos una ocasión de oro para obtener algo bueno de esta crisis. Sus ondas expansivas, que no tienen precedentes, podría hacer que las personas sean más receptivas a las grandes visiones de cambio», ha afirmado. El shock y el gran miedo global son realmente motores muy potentes. Entre las citas clave del encuentro virtual online en el que el presidente del World Economic Forum, el profesor Klaus Schwab, el príncipe Carlos y muchos otros han presentado la iniciativa Gran Reseteo, hay muchas observaciones de este tipo. Declarando que el «cambio climático» representaba un peligro mucho más grande que la pandemia de coronavirus, el príncipe Carlos ha pedido una «recuperación verde»: «Es una oportunidad que no hemos tenido nunca antes y que ya no volveremos a tener», ha dicho. Usando los pronombres femeninos para referirse a «la Planeta», que en inglés equivale a darle personalidad, Carlos ha añadido: «Nuestras actividades han dañado su sistema inmunitario».

 

El fundador del Foro de Davos quiere un «nuevo contrato social»

Schwab ha definido la situación actual como una «ventana de oportunidad única». Debemos «construir un nuevo contrato social», ha declarado. «Debemos cambiar nuestra mentalidad» y nuestro «estilo de vida».

¿Será un remake de la Revolución francesa que afirmaba, con Jean-Jacques Rousseau, que el hombre es naturalmente bueno pero que la sociedad lo corrompe y que la sociedad misma debe derivar de un «contrato social» en el que las leyes y las normas morales no le deben nada a la ley natural o divina y todo a la «voluntad general»? Lo que sabemos es que en nombre de esta «voluntad general» hábilmente dirigida, acabamos en las peores tiranías…

Uno de los objetivos principales del Gran Reseteo es «reducir las desigualdades», o lo que es lo mismo, «redistribuir la riqueza». Esta idea da por supuesto que la desigualdad es, de por sí, un mal. Hablando en el encuentro virtual que anuncia el Gran Reseteo, Antonio Guterres ha declarado en nombre de las Naciones Unidas que la crisis del COVID-19 debería motivar una respuesta a los «niveles insostenibles de desigualdad y a la anarquía del ciberespacio».

Las tasas sobre el carbono y la promoción de las energías renovables están a la cabeza de la agenda del Gran Reseteo. Antonio Guterres ha citado la necesidad de «llegar a emisiones cero» y de poner en marcha los Objetivos de desarrollo sostenibles de las Naciones Unidas (ODS). Estos ODS, reforzados por sus supuestos socialistas de redistribución planetaria de la riqueza y por el ecorradicalismo, piden en particular «el acceso a las salud sexual y reproductiva y a los derechos reproductivos».

En el lenguaje de las Naciones Unidas, todo ello incluye la anticoncepción y el aborto, también porque la población humana es vista como el principal enemigo de la naturaleza y de la «biodiversidad».

 

La búlgara Kristalina Georgieva

La administradora delegada del FMI, Kristalina Georgieva, que creció en la Bulgaria comunista, ha promovido el mismo enfoque «verde». Mientras el FMI debe proporcionar ayudas de emergencia de unos 100 mil millones de dólares por causa de la crisis económica causada por el coronavirus y «170» países deberían acabar el 2020 con una economía en caída respecto al inicio del año, la señora Georgieva ha declarado: «Estamos asistiendo a una inyección masiva de estímulos fiscales… Pero es esencial que esto lleve, en el futuro, a un mundo más verde, más justo y más inteligente».

En otras palabras, las ayudas económicas deberían ser utilizadas y distribuidas de modo que se promocionen las empresas ecológicamente correctas. La nueva administradora delegada del FMI (que sustituyó a Christine Lagarde a finales del 2019 gracias al apoyo de Emmanuel Macron) ha añadido que debe haber «incentivos para reducir las emisiones de carbono», aprovechando «los bajos precios de petróleo» para añadir «un precio de carbón que incentive». «Necesitamos un Gran Reseteo, no un gran paso atrás», ha concluido.

 

La  China comunista en primera fila del gran reinicio

Tal vez el relator más conocido en la presentación virtual del Gran Reseteo ha sido Ma Jun, del Comité Financiero Verde chino (siempre del Partido Comunista chino). Es también consejero especial del gobernador del Banco Popular chino, controlado por el PCC, y antes de su intervención en la presentación del Gran Reseteo, fue introducido como «miembro del CNP», el Congreso Nacional del Pueblo. Teóricamente, este sería la máxima autoridad política en China, pero hace más bien el papel de registro de los deseos del presidente Xi Jinping y del Partido Comunista, omnipresente en todas los aspectos del poder.

Ma Jun ha insistido sobre el hecho de que la recuperación post-COVID debe ser «más ecológica de todas las recuperaciones anteriores», gracias a la financiación de «proyectos verdes» que deben alcanzar una proporción «más elevada de lo que se ha alcanzado en el curso de la historia».

Pero también ha dicho que la «recuperación de los consumos debe ser verde». «Los candidatos podrían redactar un listado de bienes de consumo verde y estos deberían tener prioridad en el listado de subsidios y tickets de comida», ha sugerido.

Observando que muchos trabajadores migrantes han perdido su trabajo en China durante la pandemia, ha añadido: «En lugar de pagarles el paro, deberíamos pedirles que plantaran árboles y pagarles por hacerlo».

En lo que respecta a los proyectos que no serían en sí mismos «verdes», Ma Jun desea que estén sujetos a «nuevos reglamentos» para obligarlos a respetar «rigurosos estándares ambientales», que les obligaría a la nueva obligación vinculante de «publicación de información» sobre su conformidad a dichos estándares.

Recordamos que estas recomendaciones Ma Jun las ha hecho no solo para China (el más grande emisor de carbono en el mundo, con nuevas centrales eléctricas alimentadas con carbón en programa hasta el 2030), sino para todo el mundo.

Ma Jun se ha hecho eco del deseo de Bernard Looney, administrador delegado de British Petroleum, que en la misma conferencia virtual ha afirmado que «cualquier recuperación debería estar acompañada de condiciones ecológicas». Esto equivaldrá a dejar morir a muchas empresas que no responden a estas condiciones, tras haber sido gravemente golpeadas por el confinamiento.

Además, Looney admira a China: «La recuperación china podría ser la locomotora que nos permitirá salir de la crisis», ha dicho.

 

El globalismo post-COVID rinde culto a la ideología de género

Volviendo a las publicaciones del World Economic Forum sobre la crisis COVID-19 y la manera correcta para salir de ella, no hay que olvidar que también la ideología de género forma parte del paquete ecosocialista. En un artículo de John Miller titulado: «El Gran Reseteo: por qué la inclusión LGBT+ es el secreto de ciudades que han tenido éxito después de la pandemia», weforum.org  nos garantiza que «existe una fuerte correlación positiva entre inclusión LGBT+ y resiliencia económica»«En particular, las ciudades que abrazan la diversidad pueden recoger un ‘dividendo de inclusión’ cuando empieza a reconstruir sus economías», ha afirmado el comentarista.

Mientras la crisis «amenaza con acabar con decenios de progreso en la lucha contra la pobreza», la cátedra de Davos afirma que «la inclusión de las personas LGBT» permitirá una recuperación más rápida, citando Open for Business, una coalición de empresas que promueven «la igualdad LGBT+».

«Este es un resultado: un aumento de un punto de la aceptación social llevaría a un aumento de tres puntos del índice de resiliencia económica de esta economía, también respecto al PIB por cápita. ¿La inclusión de los LGBT+ podría ser un ingrediente secreto de la resiliencia económica?», se pregunta John Miller y sugiere que la «apertura» y la «innovación» están vinculadas a la aceptación de estilos de vida homosexuales y transexuales.

«Es el momento de abrazar a las comunidades LGBT+, no de estigmatizarlas. Construir sociedades inclusivas no es solo la cosa justa que hay que hacer; como demuestran los hechos, es una parte importante de una estrategia económica centrada en la resiliencia y la recuperación», ha concluido. Es un claro ejemplo de lo que la crisis COVID-19 ayuda a promover.

Fuente: atfp

Publicado por Libertà e Persona.

Traducido por Verbum Caro para La Gaceta.

 

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