Colombia 2022: José Alvear vaticina gobierno comunista si no se articula una reacción categórica

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En entrevista para el programa Pensamiento al Aire TV, el conocido intelectual traza un cuadro apocalíptico de lo que será nuestro futuro, gobernados por el Socialismo del siglo XXI

Hay personas que por incredulidad o por simple temor se niegan a hablar de la muerte, como si por el hecho de ignorarlo pudiéramos evitar el funesto e inevitable final. De igual manera, existen miles de colombianos que no solo no hablan, sino que ni siquiera piensan en el futuro del país, sin darse cuenta de que cada día que pasa en este año pre-electoral y en parte del próximo, es una aproximación al gobierno de la izquierda totalitaria, como sucede en países desventurados tales como Cuba, Venezuela y Nicaragua en nuestro continente, o como China, España y Corea del Sur, entre otros del resto del planeta.

En el caso colombiano, valiéndose de la indiferencia o irresponsabilidad mayoritaria de la población, los políticos de la izquierda mediante el sistema de aprovechar “todas las formas de lucha” han logrado penetrar en el imaginario popular mediante promesas, que desde luego no cumplirán, pero que suenan agradablemente en los oídos de miles de ciudadanos pobres y necesitados que por efecto de su ignorancia sobre economía y administración y como consecuencia de las oportunidades que les brinda el actual gobierno de transición que preside el señor Iván Duque Márquez, son presas seguras para los mentirosos y astutos dirigentes comunistas colombianos, que de esta manera han logrado captar gran parte del interés de las clases populares, que esperan el cumplimiento de promesas tales como una estatal renta fija para los pobres, reducción de las tarifas de servicios públicos, casa propia por cuenta del Estado, facilidades de empleo para toda la familia, educación gratuita para la niñez y la juventud hasta el nivel universitario y otros hermosos sueños que posiblemente llegarán a realizarse, pero que tardarán todavía algunos años más.

Y una vez que el voto irresponsable de todos esos hombres y mujeres ilusionados con tan atractivas promesas le facilita su llegada al gobierno, los izquierdistas comienzan su labor de apoderarse de las riquezas nacionales, de eliminar o falseas las elecciones, de tiranizar a esa ingenua población que creyó en ellos y que los elevó a las alturas del poder con su voto, de establecer verdaderos regímenes del terror y de conducir a un estado de verdadera miseria a las familias, a tal punto que las obligan a salir del país para encontrar siquiera el alimento básico, pues en su propia tierra todos escasea, no para la clase dominante, sino para la inmensa mayoría de pobres, que siempre son las víctimas de la maldad y de la astucia de sus mismos compatriotas.

¿Mentira? ¿Exageración? No. Absoluta realidad y para quien lo ponga en duda ahí está el ejemplo de Venezuela, el país más rico de Suramérica por cuenta de sus grandes reservas de petróleo, que actualmente se encuentra en un estado de verdadera miseria, con una gran parte de su población deambulando por los caminos de los demás países americanos, dedicada a los más humildes oficios cuando no a la mendicidad y todo por haber confiado en las promesas de un oscuro militar que con una astucia verdaderamente asombrosa, después de intentar llegar al gobierno por medio de un golpe de estado que fracasó, se aprovechó de las difíciles circunstancias políticas de su país y se hizo elegir por el voto popular de unos compatriotas esperanzados y, como era de esperarse, rápidamente se convirtió en dictador y no solo logró gobernar durante el tiempo que duró su vida, sino que dejó como sucesor a un burdo y desagradable personaje, formado íntegramente por el comunismo cubano, que mediante la complicidad de las fuerzas armadas de su país, sigue malgobernando a Venezuela con tanto éxito que la ha colocado ya en el último lugar de los países suramericanos en materia de desarrollo, y que ha hecho que unos cinco millones de venezolanos hayan abandonado el país y hoy formen una pobre y atormentada diáspora que padece lo indecible por haber confiado en las promesas de un individuo, cofundador del socialismo del siglo XXI, que convirtió la existencia venezolana en un verdadero infierno.

¿Y entonces —preguntan los que conocen esta trágica historia— donde estaban los políticos de los partidos supuestamente democráticos, cuando Chávez, el primer dictador, y Maduro, el segundo, cometían tales atrocidades? ¿Cómo es que no las impidieron? La respuesta es sencilla y es terrible: primero, estaban indiferentes a lo que ocurría porque se ocupaban intensamente de sus pequeñas ambiciones personales y en llenarse los bolsillos del dinero público. Y cuando cayeron en cuenta de la situación, ya era tarde, y entonces procedieron a acomodarse en el nuevo régimen, buscando una cuota de poder para ellos y sus familiares y amigos, de todo lo cual resultó que la dictadura se hizo cada vez más poderosa y más brutal y la oposición, o por lo menos la que llamaban oposición, también sucumbió a la tiranía comunista que dominó por entero al atribulado país y así continúa hoy, con la ayuda de otras tiranías extranjeras que se hacen pagar bastante caro su apoyo y patrocinio.

De todo lo anterior habla Alvear Sanín en la entrevista concedida al director de Pensamiento al Aire Tv, don Antonio Montoya y no solo cita ejemplos propiamente americanos, sino que se remonta a la Europa del siglo XX, en vísperas de la segunda guerra mundial, cuando Alemania, la poderosa nación europea por un proceso semejante al actual colombiano cayó en las manos sangrientas del tirano Adolfo Hitler, que hubiera logrado conquistar su perverso sueño de dominar al mundo si no lo hubiera impedido la inteligencia, la audacia y el valor de un gigante de la historia, como fue el gran Winston Churchill, quien despertó a su patria, Inglaterra, del sueño en que la había sumido el primer ministro Neville Chamberlain con su política de transigir para lograr el apaciguamiento y dijo una frase memorable para los que confunden la paz con la cobardía: “El que se arrodilla para conseguir la paz se queda con la humillación y con la guerra”.

Lo más destacable de este excelente reportaje es que José Alvear Sanín no se limita a usar palabras bonitas, que no ofendan a la clase política ni al gobierno, cuando de describir las urgencias colombianas de trata. Él dice lo que otros callan y es claro y preciso cuando nombra los grandes problemas nacionales:

  • Acabar con el oneroso e ilegítimo Acuerdo Santos-Farc, porque el pueblo colombiano por mayoría lo rechazó en un plebiscito y porque mientras el gobierno de Duque lo cumple en su integridad, las Farc lo incumple en su integridad.
  • Trasladar la JEP a la Corte Suprema de Justicia, como una Sala Especial.
  • Combatir “usando todas las formas de lucha”, el narcotráfico (cultivo y comercialización) y a los narcotraficantes.
  • Reformar, mediante la participación de renombrados juristas nacionales y extranjeros, la administración de Justicia en Colombia.
  • Organizar un Congreso Nacional operante, democrático, correcto y patriota, que le merezca credibilidad y respeto al pueblo colombiano.
  • Reducir el tamaño del Estado y acabar con la burocracia innecesaria
  • Diseñar y ejecutar programas económicos dirigidos no a incrementar los ingresos de los ricos ni a gastos suntuarios, sino al legítimo desarrollo nacional socio-económico, especialmente a la creación de fuentes de empleo.
  • Devolver su dignidad, su combatividad, su prestigio y el respeto nacional a las bicentenarias Fuerzas Armadas Colombianas.

Talvez el doctor Alvear Sanín no expresa estos requerimientos en los mismos términos en los cuales los he anotado, pero por el conocimiento personal que tengo de él y por la amistad que nos une desde hace bastantes años, sé cómo piensa este ilustre compatriota, conocedor como el que más de la realidad nacional y de sus soluciones, simples de enunciar pero complejas de realizar, por lo cual necesita de hombres y mujeres muy bien preparados, de firmes principios democráticos y religiosos para que desde el Congreso Nacional y la presidencia de la República cumplan con su deber, pensando siempre en el bien común y venciendo la tentación de apropiarse del patrimonio nacional o de adquirir un poder que sin el adecuado control les permita tiranizar a sus connacionales.

Como parte muy importante de la solución a la problemática nacional, Alvear Sanín destaca los propósitos y la labor de una institución cívica y política que tanto él como yo conocemos y que se llama Reconstrucción Nacional, presidida por un gran señor y distinguido profesional, el doctor Luis Alfonso García Carmona, quien nos merece entera credibilidad y adhesión, porque es un hombre con probada honorabilidad, visión de estadista, gran experiencia en el desempeño de posiciones de autoridad, firmeza en sus principios democráticos y disposición para el servicio a los demás. Su idea básica de reconstruir el gobierno de Colombia, al igual que lo hizo Rafael Núñez en el siglo antepasado, la consideramos correcta y realizable, por lo cual la recomendamos ampliamente, ya que ella, tal como la ha formulado el doctor García, responde exactamente a los fundamentos del bien común.

Aquí pongo punto final a este largo prólogo. Solo me resta reconocer la honradez y el valor del doctor José Alvear Sanín al plantear, como lo comprobarán los televidentes, la verdad y solo la verdad de la situación colombiana y proponer la sabiduría y el acierto para buscar, entre todos los colombianos de buena voluntad, la respuesta a nuestras sinceras inquietudes.

 


 

Fuente: https://www.lalinternaazul.info/2021/01/22/jose-alvear-sanin-anuncia-con-certeros-argumentos-un-gobierno-comunista-para-colombia-en-el-2022/

 

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