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En un informe de 35 páginas, el Foro Parlamentario Europeo sobre Derechos Sexuales y Reproductivos demuestra su preocupación ante la acción de la TFP, definiéndola como "una máquina de poder efectiva" contra los objetivos de los lobbies LGBT para instaurar una Europa libre e igualitaria.

Modern Day Crusaders in Europe. Tradition, Family and Property: analysis of a transnational, ultra-conservative, Catholic-inspired influence network – Los cruzados de los tiempos modernos en Europa. Tradición, Familia y Propiedad: análisis de una red de influencia transnacional, ultraconservadora e inspirada en el catolicismo”.   

Este es el título de un Informe de 35 páginas, hecho público la semana pasada en Bruselas por el Foro Parlamentario Europeo sobre Derechos Sexuales y Reproductivos. Es un poderoso lobby, con sede en Bruselas, compuesto por treinta miembros del Parlamento Europeo, vinculado a la multinacional International Planned Parenthood Federation (IPPF). El presupuesto de IPPF es de aproximadamente dos mil millones de dólares. El objetivo declarado del Foro es defender, con las instituciones europeas, los llamados “derechos” LGBTQ. La obra está firmada por Neil Datta, secretario del Foro y ex director del Parliamentary Programme of the International Planned Parenthood Federation European Network

El Informe define correctamente las TFP como “un grupo de organizaciones conservadoras de inspiración católica formadas por laicos que comparten una visión del mundo inspirada por el fundador de la primera TFP, Plinio Corrêa de Oliveira“.      

Según el informe, las TFP se han convertido en una de las principales fuerzas contrastantes de la agenda LGBTQ en Europa: “Pueden influir en los centros de poder europeos. (…) Su objetivo es claro: crear un entorno que tenga el mayor impacto posible en la definición de la legislación europea y la influencia de los gobiernos locales”.  “El objetivo de las TFP es influir en la Unión Europea y las Naciones Unidas. La narrativa reaccionaria de las TFP, fundada en la ortodoxia religiosa, santifica las desigualdades en la sociedad y puede ser muy atractiva para aquellos que buscan legitimidad religiosa para el autoritarismo. (…) [TFP] están activos en docenas de países con más de cuarenta asociaciones relacionadas”. Esta fuerza preocupa a los grupos de presión LGBTQ con las instituciones europeas, ya que “las TFP no son una organización no gubernamental normal, sino una máquina política efectiva. El informe tiene como objetivo “advertir a periodistas, políticos, educadores, investigadores y ciudadanos europeos” contra la acción de las TFP: “Los resultados de este Informe deberían asustar a todos los interesados ​​en una Europa libre e igualitaria“.          

El informe anti-TFP nace de la perplejidad. Según la visión histórica común a todos los movimientos revolucionarios (y por lo tanto también a los grupos de presión LGBTQ), la historia siempre avanza hacia formas cada vez más liberales e igualitarias. Por lo tanto, no pueden explicar cómo un movimiento tradicionalista, o mejor, “reaccionario”, puede lograr tal éxito: «Es difícil entender cómo tal mezcla de reacción política, intransigencia religiosa y oscurantismo podría florecer hasta este punto, permitiendo que las TFP influyan en el mundo, o al menos en el mundo cristiano en Europa, Estados Unidos y la mayoría de los países de América Latina».   

La autoridad académica del estudio es desigual. Se extrae mucha información de documentos perfectamente adecuados, que reflejan la realidad de las TFP, analizadas de manera muy imparcial. Sin embargo, en un esfuerzo por desacreditar a las TFP, el autor también fue a pescar a viejos textos difamatorios, algunos publicados por los llamados sectores tradicionalistas, que contienen calumnias difamatorias ya mil veces refutadas por los diversos trabajos de la TFP que redujeron al silencio los opositores. Es irónico que los lobbies LGBTQ usen publicaciones “tradicionalistas” para atacar a las TFP. El Informe también cita algunos textos del llamado “movimiento antisectas”, que fue muy fuerte en la década de 1980, pero que ya ha sido superado en gran medida por la investigación científica. 

Por lo tanto, el Informe del Foro Parlamentario Europeo debe considerarse con gran cautela.     

Tres ejemplos entre mil: al presentar la figura de Plinio Corrêa de Oliveira, el Informe lo define como “un rico terrateniente”. De hecho, el líder católico brasileño no poseía ni un metro cuadrado de tierra y tuvo que trabajar como maestro y abogado para mantenerse a sí mismo y a sus padres ancianos. Cae en la misma categoría, hoy lo llamaríamos fake news, el supuesto apoyo de algunas TFP sudamericanas a regímenes militares autoritarios, un engaño de larga data de la extrema izquierda latinoamericana que ahora encuentra un eco en el Viejo Continente. El autor del informe también se equivoca al atribuir a las TFP una “proximidad a elementos del viejo fascismo“, descuidando su historia claramente antifascista.          

Otra debilidad del Informe es considerar como parte de la TFP, las organizaciones y las personas con quienes las TFP realmente tienen una relación amistosa; además de dar a las TFP una proximidad a realidades perfectamente extrañas. Evidentemente, el autor quería poner todo en la misma bolsa. Lástima que, en el proceso, desechó la objetividad.           

Es cierto, por otro lado, la calificación de las TFP como «de naturaleza dual: espiritual y temporal. Por un lado, pueden ser vistos como un movimiento religioso conservador para guiar a los católicos laicos.  (…) Por otro lado, las TFP también son políticamente activas (…) opuestas al comunismo“. De este doble carácter, surgen las dos líneas principales de acción de la TFP: “Contra la teología de la liberación y otras tendencias modernistas que socavan las tradiciones de la Iglesia y contra el comunismo en el campo temporal”. 

Curiosa la defensa que el Informe, que se presenta como agnóstico en términos de religión, hace del Concilio Vaticano II: “Las TFP se oponen a la evolución de las doctrinas católicas en un sentido progresista, como, por ejemplo, algunas reformas del Concilio Vaticano II – y defienden una Iglesia fiel a sus tradiciones en los ámbitos social y litúrgico“. Sin embargo, el estudio señala correctamente que: “Aunque las TFP se oponen a las tendencias modernistas de la Iglesia y, por lo tanto, caen dentro de la facción tradicionalista de los movimientos católicos, no están en conflicto con Roma». También es interesante la mención amistosa del Papa Francisco, calificado como “progresista”.       

Se dedica un capítulo entero a la historia de las TFP en las diversas fases, desde la fundación, en 1960, de la TFP brasileña hasta la actualidad. Según el informe, “las nuevas generaciones de TFP [especialmente en Europa] han llevado a un nivel superior lo que ya era su marca y metodología“. Otro capítulo está dedicado a la acción de las TFP: «Es probable que las TFP no contengan más de unos pocos cientos de miembros por país. (…) Sin embargo, su pequeño tamaño por número de miembros se ve compensado por su acción pública, capaz de llegar a cientos de miles de personas. (…) A pesar de su carácter elitista, las organizaciones TFP son especialistas en movilización de base. Las organizaciones de TFP son excelentes en correos masivos, campañas públicas y protestas. Algunos han desarrollado sus propios medios, desde revistas hasta agencias de noticias e incluso canales de televisión».           

El informe anti-TFP del Foro Parlamentario Europeo muestra su faccionalismo, especialmente en los capítulos 5 y 6, dedicado a las relaciones entre las TFP y la Iglesia Católica y las acusaciones de “secta” lanzadas en la década de 1980. Durante su larga historia, muchas TFP han tenido que enfrentar campañas verdaderamente difamatorias. Durante tal campaña en Venezuela, en 1984, por ejemplo, ¡los periódicos incluso publicaron más de dos mil artículos difamatorios en un día! En estas campañas, las acusaciones provenían, en parte, de fuentes de la izquierda (y esto se puede ver), y, en parte, de fuentes “tradicionalistas” (que se entiende menos). El Informe, firmado por Neil Datta, no es una excepción. Citando fuentes socialistas y tradicionalistas, acusó a las TFP de “adoctrinamiento de menores”, de “extremismo político” y de ser una “secta”.     

Sin embargo, el informe olvida mencionar que todas estas acusaciones fueron totalmente refutadas, en su momento, por las TFP, en libros y ensayos que, invariablemente, redujeron al silencio los opositores. Rico en notas, el informe, sin embargo, menciona solo una de las refutaciones de los TFP. Una falla grave que invalida la autoridad académica del estudio. 

En conclusión, el Informe se sorprende de que las TFP aún no hayan sido objeto de una investigación por parte de las autoridades europeas, a quienes parece lanzar una invitación a tal efecto: «La naturaleza camaleónica de las TFP hasta ahora ha logrado protegerlas de cualquier escrutinio público en Europa. Esto está cambiando a medida que más periodistas de investigación, activistas e investigadores intentan comprender las organizaciones detrás de las iniciativas políticas anti-LGBTQ en Europa».   

¿Es este el signo de una campaña de desprestigio anti-TFP a nivel europeo? El tiempo dirá. El lobby LGBTQ no carece de dinero ni de animus delendi. Por nuestra parte, confiando en la ayuda de Aquella que “aplastó sola todas las herejías”, podemos proclamar, con un tono orgulloso y sereno: “Alios ego vidi ventos; alias prospexi animo procellas»- He visto otros vientos, he enfrentado otras tormentas (Cicerón, Epistulae ad Familiares, 12, 25, 5, 12).

Traducción por: Centro Cultural Cruzada

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