Llamando a la puerta de Damasco. “Por favor, devuélvannos la Santa Misa”

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
Email
Share on print
Imprimir
Ciertamente, la Santa Misa es un don de Dios inmerecido, pero su celebración debe ser autorizada por los obispos, lo cual justifica que se les pida amablemente que la vuelvan a su estado anterior y que nos restituyan a los laicos la posibilidad de asistir a ella y de acceder a los demás sacramentos ¿Sería mejor no hacerlo y desobedecer las normas que ellos mismos han dado? ¿Acaso pedir es ordenar o mandar? ¿Cuál es el fundamento de esta interpretación tan particular de la campaña a la que el Padre Morado llama “desafortunada”?
iglesia cerrada jerusalén

“[Los fieles] tienen el derecho, y a veces incluso el deber,

en razón de su propio conocimiento,

competencia y prestigio, de manifestar a los Pastores sagrados

su opinión sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia

y de manifestar a los demás fieles, salvando siempre la integridad de la fe

y de las costumbres, la reverencia hacia los Pastores

y habida cuenta de la utilidad común y de la dignidad de las personas”

Código de Derecho Canónico C. 212 § 3

El pasado 25 de abril, en su columna La puerta de Damasco de InfoCatólica, el Padre Guillermo Juan Morado publicó una crítica a la campaña de católicos en todo el mundo que, mediante un video corto, solicita a los obispos de sus respectivos países que les devuelvan la Santa Misa. El desagrado del Padre frente a esta iniciativa se deja ver desde el título del artículo, llamativo por lo demás: Una desafortunada campaña. En lo que sigue, procedo a expresar mi opinión acerca de las ideas que allí se exponen, pues lo de “desafortunada campaña” me cae a mí también.

Un primer parte de tranquilidad que puedo darle al Padre es que los participantes del video no son actores, pues para el caso de Colombia, yo mismo participé, fui invitado por alguien a quien conozco y he tenido una relación cercana con varias de las personas que allí aparecen, sé de su profunda devoción católica y los respeto y admiro como hermanos en la fe muy aguerridos cuando de principios se trata. Esto lo aclaro por lo que el Padre afirma en el primer párrafo de su texto: “Ignoro si se trata o no de actores”. Puede tener la seguridad de que no se trata de actores, somos personas naturales que hablamos en nombre propio y como laicos pertenecientes a la Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

Un segundo elemento importante y que se convierte en un fondo de cuadro de todo el artículo es que, según el Padre Morado, usar el verbo devolver indica que la Santa Misa es una cosa, un objeto, propiedad de alguien y como si se la hubiesen robado. Sin embargo, una somera revisión del Diccionario de la Real Academia Española aclara que esto no necesariamente es así, pues las primeras dos acepciones de dicho verbo ―las que aplican para el uso que se le da en el video― son 1. Volver algo a su estado anterior 2. Restituir algo a quien lo tenía antes. No se entiende, por tanto, de dónde concluye el Padre Morado que se está tratando la Santa Misa como una cosa o que se está acusando a los obispos de robo.

Ciertamente, la Santa Misa es un don de Dios inmerecido, pero su celebración debe ser autorizada por los obispos, lo cual justifica que se les pida amablemente que la vuelvan a su estado anterior y que nos restituyan a los laicos la posibilidad de asistir a ella y de acceder a los demás sacramentos ¿Sería mejor no hacerlo y desobedecer las normas que ellos mismos han dado? ¿Acaso pedir es ordenar o mandar? ¿Cuál es el fundamento de esta interpretación tan particular de la campaña a la que el Padre Morado llama “desafortunada”?

En lógica, la falacia o sofisma del muñeco de paja o del espantapájaros consiste en  caricaturizar los argumentos del oponente, tergiversándolos o poniendo en boca del mismo algo que no afirmó. El Padre Morado usa la típica falacia del muñeco de paja cuando dice: “No creo que los obispos del mundo se hayan confabulado para dispersar por todas partes un virus contagioso y mortífero”. Nadie ha dicho eso ni ha acusado a los obispos del mundo de ser los difusores de un virus mortal. En esto yerra también el Padre Morado.

 

Por otro lado, en el video no se usa la Santa Misa “como arma arrojadiza contra los pastores de la Iglesia”, según dice el Padre Morado en su artículo. Valga insistir que es una petición y no un ataque. Por último, dice el sacerdote: “Yo no creo que los católicos de nuestras parroquias sean como los que salen en ese vídeo. No son así. No los reconozco. Los católicos de nuestras parroquias son personas humildes, sencillas, que sufren por no poder participar en la Santa Misa de modo presencial, pero que rezan y que aguardan con fe poder hacerlo pronto”. Yo puedo garantizar que todos los que participamos en el video de Colombia somos parroquianos y pienso que es el caso de quienes hicieron el video en otros países. Yo, en lo particular, fui bautizado en la parroquia El Santo Cura de Ars, recibí la Primera Comunión y la Confirmación en el Templo Nuestra Señora del Santísimo Sacramento adscrito a la parroquia San Joaquín y Santa Ana y mi parroquia actual es Santa Rita de Casia, la santa de los imposibles, a quien ruego todos los días por una situación que, cada vez más, requiere de su valiosa intercesión.

El juicio sobre la humildad o sencillez de una persona no se puede hacer con base en unos cuantos segundos a partir de su aparición en un video, pero, en todo caso, su participación en el mismo no es argumento para negar que carezca de humildad o sencillez. Además, plantea el Padre Morado la típica falsa oposición entre orar y actuar. Nosotros oramos todos los días y es esa oración la que nos mueve a actuar, en este caso, con una petición respetuosa a nuestros pastores, pero que se extiende también a las autoridades civiles, apelando a la libertad de cultos, al derecho a la libre circulación y, sobre todo, a la libertad de conciencia y a la autodeterminación que, por lo menos en teoría, son pilares del Estado moderno.

Espero que este humilde y respetuoso llamado a La puerta de Damasco sea juzgado con más benevolencia que el video referido y que no sea interpretado como inoportuno, molesto o desafortunado, pues la solicitud de mis compañeros y mía la hacemos también pensando en los sacerdotes de todo el mundo, de quienes recibimos el cuerpo y la sangre de Nuestro Señor Jesucristo, razón por la cual les estaremos eternamente agradecidos, orando incesantemente para que puedan ejercer su ministerio sin impedimentos de ningún tipo, por buenos y justificados que estos puedan parecer.

P.S. De un sermón de San Agustín sobre los pastores:

“Nosotros, a quienes el Señor nos puso, porque así él lo quiso, no por nuestros méritos, en este puesto del que hemos de dar cuenta estrechísima, tenemos que distinguir dos cosas: que somos cristianos y que somos superiores vuestros. El ser cristianos es en beneficio nuestro; el ser superiores es en el vuestro. En el hecho de ser cristianos, la atención ha de recaer en nuestra propia utilidad; en el hecho de ser superiores, no se ha de pensar sino en la vuestra. Son muchos los que, siendo cristianos, sin ser superiores, llegan hasta Dios, quizá caminando por un camino más fácil y de forma más rápida, en cuanto que llevan una carga menor. Nosotros, por el contrario, dejando de lado el hecho de ser cristianos, y según ello, hemos de dar cuenta a Dios de nuestra vida; somos también superiores, y según eso debemos dar cuenta a Dios de nuestro servicio” Sermón 46 sobre Los Pastores.

Vídeo sugerido por el autor:

Colaborador:

Los aportes y opiniones de los colaboradores para este portal, no necesariamente corresponden enteramente a la línea de pensamiento del Centro Cultural Cruzada. 

Referencias

Código de Derecho Canónico. Recuperado de

https://www.vatican.va/archive/ESL0020/_INDEX.HTM

De Hipona, S.A. (1981). Obras de San Agustín VII. Sermones (1ᵒ). Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos.

Vídeo: ¡Por Favor, devuélvannos la santa misa!

Compartir Artículo

Share on facebook
Share on twitter
Share on email
Share on whatsapp
Share on print

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *